viernes 28 de agosto de 2009
Leyes Orientales Del Trabajo
(Tomado de Internet)
La primera ley es hacer la tarea lo mejor posible, en cada momento y en cada situación. Siempre con lucidez, destreza y dedicación. No hay que dejarse alienar por la actividad.
En segundo lugar no trabajar con ansiedad. Hay que valorar lo que se hace por lo que es y no por los resultados que se alcanzarán con ella.
La tercera ley es que si se trabaja lo mejor que se pueda, los resultados aparecerán por añadidura. No hay que obsesionarse por ellos.
Por último hay que mostrarse indiferente al halago, insulto, elogio o crítica.
La primera ley es hacer la tarea lo mejor posible, en cada momento y en cada situación. Siempre con lucidez, destreza y dedicación. No hay que dejarse alienar por la actividad.
En segundo lugar no trabajar con ansiedad. Hay que valorar lo que se hace por lo que es y no por los resultados que se alcanzarán con ella.
La tercera ley es que si se trabaja lo mejor que se pueda, los resultados aparecerán por añadidura. No hay que obsesionarse por ellos.
Por último hay que mostrarse indiferente al halago, insulto, elogio o crítica.
Mas Arquitectura
Abogar por la simplicidad, la quietud, el reposo. Abogar por los sedimentos, la decantación, la existencia de la ligereza. Abogar por la sabiduría frente a la idea abstracta con pretensión demostrativa. Abogar por lo que siempre ha estado aquí y nos hemos empecinado en contradecir con la afirmación de ideas abstractas convenidas. Abogar por la soltura, la naturalidad, la no demostración de todo lo que se sabe. Fallar en cuanto es necesario, convenir con las dudas su reafirmación como realidades, como parte de la naturaleza humana, que nunca se figura un destino único.
Dejar que las cosas sucedan, así como sucede la realidad. Tener los oídos abiertos, los ojos despiertos, para dejar el pensamiento en el momento justo y dedicarse a percibir la materia como primera voz y experiencia. Dejar que las cosas nos atrapen antes de disponerlas en cuadros categóricos de clasificación mental. Saber que las categorías no existen en la realidad, existe nuestra imagen de ellas como percepción de orden y afirmación de una existencia cultural.
Atesorar los conocimientos para olvidarse de ellos en el primer trazo de nuestra afirmación. Dejar de hablar para si y empezar a dialogar con el universo. Comprender que la realidad es inalcanzable, pero más inalcanzable es nuestra visión ideal de las cosas.
Dejar que las cosas sucedan, así como sucede la realidad. Tener los oídos abiertos, los ojos despiertos, para dejar el pensamiento en el momento justo y dedicarse a percibir la materia como primera voz y experiencia. Dejar que las cosas nos atrapen antes de disponerlas en cuadros categóricos de clasificación mental. Saber que las categorías no existen en la realidad, existe nuestra imagen de ellas como percepción de orden y afirmación de una existencia cultural.
Atesorar los conocimientos para olvidarse de ellos en el primer trazo de nuestra afirmación. Dejar de hablar para si y empezar a dialogar con el universo. Comprender que la realidad es inalcanzable, pero más inalcanzable es nuestra visión ideal de las cosas.
...
Demasiadas ideas producen grandes monstruos. Si se han de abordar complejidades, debería hacerse desde conceptos mínimos, que tiendan a la pobreza y a la falta de imaginación, sin embargo que se encaminen hacia el ingenio y la perspicacia de la mirada profunda y abierta de las cosas.
Tao Te King - Lao Tse
11
Treinta radios convergen en un solo centro;
Del agujero del centro depende el uso del carro.
Hacemos una vasija de un trozo de arcilla; es el espacio vacío de su interior el que le da su utilidad.
Construimos puertas y ventanas para una habitación; pero son estos espacios vacíos los que la hacen habitable.
Así, mientras que lo tangible tiene ventajas, es lo intangible de donde proviene lo útil.
Treinta radios convergen en un solo centro;
Del agujero del centro depende el uso del carro.
Hacemos una vasija de un trozo de arcilla; es el espacio vacío de su interior el que le da su utilidad.
Construimos puertas y ventanas para una habitación; pero son estos espacios vacíos los que la hacen habitable.
Así, mientras que lo tangible tiene ventajas, es lo intangible de donde proviene lo útil.
La Arquitectura
Quizás ejercerla desde el desgaste de las palabras y los significados, desde su evaluación tardía y despreocupada, cuando el acto reflejo obra con plena consistencia y nuestra mente olvida el ímpetu de la intención. Quizás ejercerla cuando la hemos empezado a olvidar, cuando hemos extinguido el arrebato de las formas y la centralización de los discursos, cuando nos hemos despojado de todo lo accesorio para sentir lo esencial.
miércoles 15 de octubre de 2008
Camuflaje
Museo Oteiza





Llinás




Cementerio de La Igualada.
Viaje en tren moderno. Una hora y media. Un sector de fabricas; desolación y calor, sábado muerto. Los nuevos edificios son cajas y no esqueletos, urbanismo de cajón sin espacio publico, sin caminantes, solo los que visitaran el cementerio. Paisaje desolado, desolada pieza de espacio, espacio como naturaleza y naturaleza vista a través del espacio. El descuidado aspecto del paisaje se mezcla con el miedo al olvido; ¿nadie visita los muertos?
Batallones de tumbas, filas de muertos, de regalitos y flores, de fotografías como templos y caravanas de moscas, destrozos, esqueletos de arquitecturas. Arquitecturas que dejaron su temor al olvido y se desenfundaron sobre el lugar como una manta sobre el cuerpo, protegiendo y denotando que contienen lo humano. La misma noción de protección se comprueba cuando se desciende o asciende, cuando se recorre: estamos en el reino de las ausencias y presencias que como despojos se acompañan y hablan musitando palabras y secretos. Historias que se pueden leer en cada templo, nos recuerdan los pasos, la fragilidad de las cosas, la inutilidad de la permanencia, la futilidad del tiempo. Un periodo corto es el que estamos aquí y pronto habrá que descansar allá. ¿Los muertos descansan?
Fotografías y más fotografías para recoger hasta el último ápice de alma del lugar y comprobar, que su espíritu sigue allí; esquivo y libre, que no puede ser sustraído, que solo se siente y es imposible representar.
Y puede ser un sitio lúgubre y alegre a la vez; un miedo a lo desconocido y el descubrimiento a la proximidad esencial. ¿Qué más puede cubrir el cementerio? Sirva una pared de casa y una iglesia de vacío, un camino de plaza y nuestra presencia de testigo, tiempo extraído y silencio ¿Acaso nos presenta la misma eternidad?
Y desde la puerta de acero, una mantis religiosa reza y trata de subir por las paredes en reiteradas oportunidades. Ella es todo esqueleto, toda inmovilidad y como movimiento congelado, cobra carácter de figura y línea; pero sobre todo de potencia ¿No es el mismo cementerio personificado?



Volubilis


Llinás
Cementerio de La Igualada.
Viaje en tren moderno. Una hora y media. Un sector de fabricas; desolación y calor, sábado muerto. Los nuevos edificios son cajas y no esqueletos, urbanismo de cajón sin espacio publico, sin caminantes, solo los que visitaran el cementerio. Paisaje desolado, desolada pieza de espacio, espacio como naturaleza y naturaleza vista a través del espacio. El descuidado aspecto del paisaje se mezcla con el miedo al olvido; ¿nadie visita los muertos?
Batallones de tumbas, filas de muertos, de regalitos y flores, de fotografías como templos y caravanas de moscas, destrozos, esqueletos de arquitecturas. Arquitecturas que dejaron su temor al olvido y se desenfundaron sobre el lugar como una manta sobre el cuerpo, protegiendo y denotando que contienen lo humano. La misma noción de protección se comprueba cuando se desciende o asciende, cuando se recorre: estamos en el reino de las ausencias y presencias que como despojos se acompañan y hablan musitando palabras y secretos. Historias que se pueden leer en cada templo, nos recuerdan los pasos, la fragilidad de las cosas, la inutilidad de la permanencia, la futilidad del tiempo. Un periodo corto es el que estamos aquí y pronto habrá que descansar allá. ¿Los muertos descansan?
Fotografías y más fotografías para recoger hasta el último ápice de alma del lugar y comprobar, que su espíritu sigue allí; esquivo y libre, que no puede ser sustraído, que solo se siente y es imposible representar.
Y puede ser un sitio lúgubre y alegre a la vez; un miedo a lo desconocido y el descubrimiento a la proximidad esencial. ¿Qué más puede cubrir el cementerio? Sirva una pared de casa y una iglesia de vacío, un camino de plaza y nuestra presencia de testigo, tiempo extraído y silencio ¿Acaso nos presenta la misma eternidad?
Y desde la puerta de acero, una mantis religiosa reza y trata de subir por las paredes en reiteradas oportunidades. Ella es todo esqueleto, toda inmovilidad y como movimiento congelado, cobra carácter de figura y línea; pero sobre todo de potencia ¿No es el mismo cementerio personificado?
Volubilis
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